Se busca

Desde hace días alguien se hace pasar por mi.

Alguien con quien guardo un extraordinario parecido físico, que vive en mi casa, conduce mi coche y duerme en mi cama, a quien la gente incluso llama por mi nombre.

Yo, en cambio, no tengo claro donde me he escondido.

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The walking dead

Seguimos, despacio, dando pasos sin saber en qué dirección. Cada vez quedan menos cosas nuevas por probar, pero espero que alguna acabe funcionando.

Cada día es una nueva pelea. El día que deje de ser así, y me dé por vencido, será muy difícil levantarse (ya está siendo demasiado duro mantenerse en pie)

Supongo que la angustia tendrá que desaparecer en algún momento.

Mientras tanto, la cabeza no conoce término medio. O está funcionando a toda velocidad con ideas que se agolpan al mismo tiempo, y no permiten pensar con claridad, o está aletargada.

Sea como sea, ha pasado otro día, y todavía no se sabe si hay luz al final del túnel. Pero, al menos, siguen cayendo las hojas del calendario (aunque no sé si eso motivo de alegría o de indiferencia).

Fumando espero

Gratamente sorprendido después de una conversación mantenida esta mañana con un ex-fumador, y (para acabar de liarla) trabajador del servicio de neumología de un hospital.

 

Supongo que lo grato de la sorpresa es encontrar a una persona que, después de los lógicos recordatorios de las maldades del tabaco, no se esfuerza por decirte lo que tienes que hacer, sino que se pone en tu lugar y, si no comprende tu postura, al menos no se dedica a juzgarla ni a criticarla.

 

Parece que esta clase de personas no abundan. Ya sea para hablar de lo que pasa en mis pulmones, o de lo que pasa en mi cabeza.

 

Dicho esto, y después de haber comprado un broncodilatador, voy a fumarme un cigarrillo.