A mi manera

Siempre he sido un poco negativo y pesimista, no puedo negarlo.
La gente suele decir que eso de que un pesimista es un optimista bien informado, es una frase que soltamos para justificarnos cuando vemos las cosas negras.

Si estás leyendo esto, significa que la gente que dice que es únicamente una forma de justificarse, está equivocada (al menos en este caso).
¿Por qué me atrevo a decir semejante cosa? Porque estoy escribiendo esto el día antes de que haya pasado lo que acaba de suceder (no tienes por qué creerlo, pero es la verdad). Puede que lo escriba sólo como terapia porque llevo unos días dándole demasiadas vueltas a la cabeza, pero el motivo es lo de menos.

Cuando te pasas toda la vida (al menos desde que adquieres la conciencia necesaria para ciertas cosas) persiguiendo un sueño, y con el paso de los años te vas dando cuenta de que probablemente sea simplemente eso, un sueño, acabas intentando convencerte a ti mismo de que los pies hay que mantenerlos en el suelo y de que lo que sucede dentro de tu cabeza, difícilmente tiene cabida en la vida real.
El problema aparece cuando un buen día, sin esperarlo (para eso se ha desarrollado ese pragmatismo y esa coraza durante tantos años), las cosas cambian. De repente ese sueño se hace realidad. Al principio todo son dudas, ya que parece imposible que puedas tocarlo con los dedos. Pero pasan los días, las semanas, los meses, y bajas la guardia, todo es perfecto. Demasiado perfecto incluso. Ese momento de guardia baja es el peor para que una bofetada te devuelva a la realidad, y te toque asumir que eso que has deseado toda la vida se escapa entre tus manos. Por si eso fuera poco, sucede precisamente hoy, un día con demasiado significado.

El golpe es tan duro y tan inesperado, que no creo que tenga fuerzas para volver a perseguir ese sueño. Fueron demasiados los años buscándolo, y la pérdida se convierte en inasumible cuando sucede de esa manera, sin poder hacer nada por evitarla.

Cuando alcanzas algo así, con todos sus matices en su justa medida, todo tan perfectamente equilibrado, sin un gramo que sobre de cada una de sus partes, sin un milímetro de más o de menos, lo mires por donde lo mires, es demasiado duro perderlo.

Ahora necesito un tiempo de reflexión, de desahogo, de liberar toda esta frustración. Tengo que intentar recomponer todos los trozos (espero que no me falte ninguno).
Me tomaré unas vacaciones del mundo, lo que no sé es si serán muy largas o muy cortas. Pero necesito tiempo, y me parece que no va a ser poco.

Hasta pronto.
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Un comentario en “A mi manera

  1. Aquí estaré para la vuelta o para ayudarte a recomponer algún trozo que otro. Es mas, avísame y te haré una visita allá en donde/cuando te escondas.

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