3 – 1

Mereció la pena pasar frío en la segunda parte.

Puede que a final de temporada el Lugo se clasifique para la fase de ascenso, o puede que no. Pero lo que tengo claro es que, hasta que acabe la liga, voy a bajar más de una vez a ver partidos como éste. Hacía tiempo que no veía jugar tan bien al fútbol.

 

… y la gente haciendo la ola (impensable por estos lares).

Tropa de Élite

De vez en cuando uno se encuentra una buena película en la televisión. Curiosamente, la mayor parte de las veces, es en La 2 (echarle flores a este canal puede sonar pedante, pero cuando la alternativa es ver a Belén Esteban o cualquier mierda por el estilo, más que una pedantería, es una perogrullada).

Hacía tiempo que tenía ganas de ver “Tropa de Élite”. Quizá porque es del mismo guionista que “Ciudad de Dios” y ésta es una de las mejores películas que he visto en los últimos años.

Aunque no es tan buena (ni de lejos), no deja de ser una gran película si se compara con el infecto saco de basura al que ahora llaman cine.

 

La penúltima cena

Ayer, primera cenita del año con un grupo de gente de lo más curiosa.

Conversaciones de sobremesa acerca de lo humano y lo divino, de pueblos de Madrid, de música independiente de los 80, de programas de radio, y demás historias de las que ni me acuerdo (supongo que debido a los efectos secundarios del licor café).

Hoy toca cocido, y de postre uno de los mejores flanes caseros que existen.

Creo que mañana tocará descansar, porque las próximas semanas van a ser largas. Espero volver a tener un horario relativamente normal un siglo de estos, y actualizar como es debido, porque a este ritmo le van a empezar a salir telarañas al blog.

 

Time is on my side

Ya ha empezado el año (no se si empieza mejor o peor que el anterior, pero empieza que no es poco).

Por el momento me estoy dedicando a mandar algún que otro correo que tenía pendiente, a intentar saldar alguna deuda de la que ni me acordaba, a esperar que llegue un pedido que encargué hace ya un par de semanas (y que, en cierto modo, servirá de regalo a cierta pareja de bercianos), a preparar otro pedido que convierta definitivamente mi salón en una sala de cine, a echar de menos ciertas cosas y a cierta gente, a tomar café, a hacer mi propia vuelta al mundo a base de cervezas importadas…

Y aunque hayamos cambiado de año, desde mi particular punto de vista es como si no lo hubiera hecho.

Dejaré que sea el paso de los meses el que decida cuando será año nuevo para mí.