Qué pasa cuando la siesta se te escapa de las manos

Después de haber dormido algo menos de 5 horas y haber pasado media mañana paseando, hasta llegar al punto en que los pies y la espalda empezaban a suplicar un descanso, lo más indicado era una siesta.

Pero, cuando te despiertas de dicha siesta y ves que son las 3 de la mañana,  empiezas a pensar en que la cabezadita ha adquirido unas proporciones bíblicas.

Por lo menos, el paseo matutino ha servido para hacer un par de fotos en un edificio casi tan grande como mi sueño.

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